Atados vamos Nos duele
a la mañana
que viene
con un lucero
rojo
en los cabellos.
la vida presente,
pero nos gusta
lo dulce de sus ojos,
lo claro de su risa.
Sin embargo,
ella no llega
cuando nosotros
la esperamos.
Su ausencia
quema
el rostro del alma.
Y nuetras manos
se extienden.
Y sólo pasa
una golondrina sin nombre,
gris y solitaria
también.
Y la dulzura
de los ojos.
Y lo claro
de la risa
de la vida presente,
se nos escapan
dejándonos
solo la ceniza
cotidiana.
Y la mañana
que golpea,
en el fondo de nosotros,
la campana
que deseamos oir.
©Webmaker: Jorge R.R. 1999